viernes, 8 de febrero de 2008

Dale Ruso, copate


Respondiendo a un pedido del chaji, quiero decirle al Sr. Ruso que si se conecta al msn, o bien si ingresa a este blog, que por favor le mande un mensaje…. Ruso por favor llamalo, hace dos días que el chaji está frente a la pc esperando y ya no puede más…te está esperando ansioso para, según dijo, “resolver ese tema que quedó pendiente y que hay que solucionar ya para que lo que era una hermosa relación no se transforme en una pesada carga para ambos”. No se bien a que se refiere ni tampoco me incumbe, sólo quiero que esto se resuelva de una vez por todas.

Dale Rusito, yo no te conozco, pero vos sabés como es él, aflojá por favor…

Apelando a tu buena predisposición y a la espera de una respuesta beneficiosa para todos, me despido muy agradecido.
Rasmu

miércoles, 6 de febrero de 2008

El orgullo de ser el máximo ídolo de los niños


Ayer cerró la encuesta que me galardonó como el máximo referente para los hombres del mañana, por eso quería agradecer a todos aquellos que han sufragado en mi favor, así como también deseo insultar a los que lo han hecho en mi contra, aunque lo haré personalmente.

Tengo el honor de haber superado a grandes como Carlitos Bala o Rubén Blades (un compositor que siempre me hizo enamorar con sus melodías crudas), y también a personajes desagradables como el topo gigio (que nunca tuvo las agallas para presentarse como lo que era, un ratón. El “ratón yiyo” lo han bautizado algunos nacionalistas en honor al grandioso kiosquero cuyo local confronta con la carnicería) o el fracasado de piñon fijo (que es ignacio copani).

En este día de emoción les adjunto una foto de mi maestro en este arte de entretener a la niñez, pipo pescador. La fotografia fue tomada mientras pipo posaba su miembro a una peligrosa distancia de mi rostro… y bueno, en los 70 se usaba.

Supervivencia


Hoy en día les voy a contar una historia triste, pero a la vez alentadora. No quiero generar mas que un amor profundo hacia la vida mediante este blog.
Corria el año 1968, estaba en La Plata porque habia empezado a estudiar teatro, fue en esa época que conocí a la señora Mirta Legrand generando una amistad que perdura hasta el día de hoy debido al cambio radical que le genere a su vida, presentandole a Danielito Tinayre y dandole la idea de producir un programa televisivo de interes general, en aquel entonces "Almorzando con Estrellas".
Danielito Tinayre y yo eramos grandes amigos, compartiendo copas, jueos de truco, asados, largas noches de vermouth, ruleta rusa, flipper's, autitos chocadores, kartings, motos de agua.. y ademas cuando nos sentiamos cansados por la vida que nos rodeaba jugabamos dardos en el pub de Ortega y Gasset y Baez (actualmente un bonito hotel para parejas que desean obtener goce con la relacion carnal). Almorzando con las estrellas paso a llamarse "Almorzando con Mirtha Legrand", ganamos mucho dinero. Daniel y Mirtha fueron felices y dieron a luz a Marcela.
Despues decidi salir de la producción porque me entere que había un movimiento de la quema de muñecos para que se vayan todos los males del año, fue ahi donde me lleve una gran desilucion con la humanidad cuando vi la gran pila de muñecos que estaban siendo quemados estando yo disfrazado de Roberto Arlt. Pude ver la maldad del hombre. Como podían hablar en nombre del bien quemando esos muñecos inocentes, cuando decidi salir de mi disfraz de Roberto Arlt y dar un discurso tratando de cambiar la humanidad.. y fue ahi donde logre que la dotacion de bomberos apagara el incendio llevandose todos los honores los primerizos Diego Meliton Rosa y el joven Claudito Martin.
Pero algo grave oscurecio el ambiente, senti que todo se me iba, mi amigo el topo Gigio, ya con muy pocas bolitas de telgopor habia pasado al "Paraiso de los Juguetes", algo asi como una analogia del cielo para ustedes los humanos.
Por eso les digo... hagan el bien como esos dos bomberos, que supieron salvar toneladas de muñecos que pudieron tener un futuro y ser alojados en el rincon de los juguetes para niños pobres en el programa de Carlitos Bala.

Los quiere y ama Rasmu, el juguete casi humano