Sabes cuantos días quedan para finalizar el año ?
Sabes cuanto tiempo paso desde que dijiste me canse ?
Sabes cuanto hace que sabes que no lo tenes que hacer ?
Sabes calificar un día similar?
Sabes cuantas veces sos explorado por dia?
Sabes los primeros 30 decimales del numero Pi?
Sabes como anular un recuerdo?
Sabes como volver a traerlo?
Sabes cual fue la última canción que sonó en tu viejo centro musical?
Saber importa...
viernes, 29 de mayo de 2009
miércoles, 27 de mayo de 2009
La solidaridad como forma de vida

Al otro lado de la línea, Alex Ferguson: "Sacá a alguno y metelo al Tucu que lo define". Gracias Alex, aprovecho para mandarte un abrazo y saludos a la familia.
Agosto de 1998. El equipo del colegio Estrada, conformado por la más selecta combinación de estudiantes de 5to. Bachiller y 5to. Comercial fracasaba en todos los ámbitos deportivos (fútbol, rugby, hockey, paleta, pesca, fútbol 5, voley, básquet, handball, etc., etc., etc.), con la honrosa excepción del atletismo-cross, donde el desastre también llegaría, pero meses después y con la costa atlántica como marco.
En fútbol (escuadra conformada por Sánchez o Caminos –el hijo del DT-, Correa, Molina, Flores, De Feo, Auhad, Martinoli, Maisonobe, Zárate, Almirón y Candre), el fracaso ya se había consumado con dos derrotas consecutivas versus Cardales y el equipo formado por Coco Mirrandertbourdenzen. Quedaba el partido del honor, versus la selección de Fenoy, “el gimnasta de la aurorita”, y ahí sucedió: minuto 77, el DT Caminos (en dupla conmigo, obviamente, y con la ayuda de un todavía joven y atlético Fernando Lodeiro) introduce cambios. Ingresan Monsalvo y Abel. Minuto 80, desborde de Monsalvo, centro y puntapié de Abel, que anota generando el delirio en las gradas del estadio municipal de los deportes. Hasta ahora, ese era el máximo hito en la carrera del prestigioso centroforward tucumano. Pero eso cambió.
La jornada patria de anteayer nos trajo un benéfico torneo de fútbol en Robles, para que le pongan techo a la escuela y no se qué tema de la claraboya o algo así. El primer partido fue emotivo y trajo a mi mente todos aquellos recuerdos adolescentes. Cero a cero, trabado y aburrido, hasta que a 5 minutos del final el 9 de ellos, un gordo de pelo largo, toma un rebote y queda con el arco a su disposición. Nuestro arquero Sánchez estaba vencido, la defensa paseaba por ahí, pero el 9, tal vez sabiendo que era un encuentro solidario y que el Tucu lo había organizado, cabeceó a 20 cm. del arco y la pelota pegó en el travesaño. El rebote lo tomó Sánchez, medio sin querer, mientras desde el costado de la cancha la gente gritaba el gol y el portero se abrazaba con un defensor (se dijo que se habrían besado). A partir de ahí sólo quedó tiempo para que se produjera el momento más emotivo de la jornada.
El árbitro, de origen entre chino y chileno, dijo “un minuto más”. El Martinoli mayor, que respiraba con dificultad desde el minuto 3, escapa con pique fugaz que recordó al de Corneta en Mar del Plata, tira centro y conecta, quien si no, el organizador, el artillero del Tucumán, el ídolo de las niñas: remate mordido, el balón se desplaza lentamente y cruza la línea, creo que ni tocó la red. Y ahí una fiesta fenomenal: el Tucu sale gritando como Tardelli en la final del 82’, la directora de la escuela le lanza el corpiño al grito de “¡¡bien, profesor Abel!!… ¡¡usted es contabilidad y amor en su estado puro!!”, las pequeñas alumnas lloran de emoción y humedecen la zapatilla, pero no son lágrimas. El Martinoli mayor queda tendido, pálido, tembloroso y con las pupilas dilatadas (tres horas después volvería a la vida). Bueno, 1 a 0, fin del partido, felicidad y horas de descanso.

Arriba: Martinoli Marta, Sánchez, Zárate, Oyhanto, Izaguirre, Abel. Abajo: Flores, Rasmu, Martinoli Tota, Almirón, Cos. Un sol para los chicos, una claraboya para Robles...
El segundo partido fue una especie de Peñarol – Estudiantes por una Libertadores de los 60’. Patadas y discusiones por doquier, amarillas a granel y roja para Izaguirre por excederse en la violencia. Comenzamos ganando una a cero con furioso remate del "cuñado" Zárate en el primer tiempo. Más patadas, más violencia y en ese clima nos empatan en una jugada confusa saliendo de un corner. Cerca del final anotamos un nuevo tanto tras una jugada que yo tenía preparada para los tiros libres, que terminó con un excelente disparo cruzado de Cos Poroto. Por supuesto salí gritando al estilo Gallego “¡es mío, es mío!” (el gol, no el jugador). Después de eso hubo más patadas, la mencionada expulsión, intercambio de insultos con árbitro y rivales, pelotas a la calle y final del partido: el récord histórico para nuestro equipo de 2 victorias consecutivas era una realidad.
Mientras las alumnas pedían bailes a algunos jugadores del equipo, éstos amenizaban la espera hasta el partido siguiente con choripanes, tal como lo recomiendan los mejores preparadores físicos a nivel mundial. El clima se complicaba y se pedía que el Tucu tuviera un gesto de grandeza determinando la suspensión del torneo. Lamentablemente no fue así, y de la semifinal no hay mucho para decir. Sólo que nosotros hicimos 2 goles (Almirón con un remate de antología y nuevamente el joven Zárate) y que ellos hicieron algunos más (ese pibe Toto debe haber sentido lástima). Perdimos, y si hubiéramos jugado 20 veces más, también hubiéramos perdido. Porque la historia está escrita y hay que respetarla. Porque Rasmu vive pero no quiere salir campeón, porque no le interesa y porque no le cabe. Y porque no quiere. Y porque tiene principios. Así que allí estaremos la próxima vez, jugando nuevamente, no para ser campeones sino para colaborar con la escuela de Robles. Porque somos solidarios (si no me creen consulten a la flia. Orlando o a la comisión del CHyP) y lo vamos a seguir siendo. Hoy Robles tiene claraboya y arregló la pared, el Tucu habrá mordido su parte y el dolor físico está en cada jugador. Porque así tenía que ser y así será siempre, porque la solidaridad es nuestra forma de vida.
Los saluda con orgullo Rasmu, el DT.
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