miércoles, 3 de junio de 2009

Paradojas laborales



No se qué pasa... o estoy tomando vuelo filosófico o algo estoy tomando.

Ayer a la mañana me llamó un conocido y me contó algo que me dejó paralizado: "El otro día me di cuenta de que entre los 16 y los 18 años fui homosexual. No se, en el momento no lo noté, pero ahora que hago memoria me encantaba escuchar a Bumbury con lo de la chispa adecuada, o sea que evidentemente era puto. Qué boludo, ahora tengo 35 y ya se me pasó. Ahora te dejo porque me tengo que ir a abrir la pelu".

Esto me dejó una moraleja incontrastable: el destino no está escrito, somos esperma que, entre millones de aspirantes, ha sido cuidadosamente seleccionada por la gerencia de recursos humanos del sector óvulo. Entonces actuemos en consecuencia. La cosa no es tanto honrar la vida, más que nada se trata de emprender el camino hacia Felicidonia.

La corporación no va a hacer tu trabajo, pero te exprimirá cual kiwi (no la fruta sino el animal).

Bueno, eso sólo por ahora, buenos días.

No hay comentarios: