
Primero fue el denominado “compilado cumbianchero de Ezequiel”, y entonces algunos pensamos que necesitaba ayuda… luego, la decadencia sufrida por la escuadra con la que simpatiza agudizó la crisis.
Hasta que un día los amigos de racing club (curiosamente denominado “yasinclub” en el dialecto tucumano), en una especie de homenaje a su ídolo neustadt, estallaron de júbilo al vencer a un equipo que, al igual que florencia, era de la B. Festejaron y fueron felices, y entonces pasó lo que suele pasar cuando un tucumano se siente alegre: se juntó con los parroquianos (entre los que estaría el motoquero repartidor de pizza y algún otro, tal vez el pequeño victor) y se convirtió en el “copani de racing”.
Felicidades entonces para el Tucu y larga vida al merengue, así como a todos los lácteos envasados en cartón.

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